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Tu enfoque, ¿te acerca o aleja de tu pareja?

Cuando estás en un momento crítico de tu relación amorosa, ¿en qué te enfocas? Tu respuesta podría ayudarte a resolver o no la situación.

Recientemente he atendido a algunas parejas atravesando situaciones de dificultad en la relación. Evidentemente es un momento duro y la decisión de qué hacer puede ser muy complicada. Nos confrontamos con esa idea que nos han vendido de felices para siempre y lamentamos que no sea realmente así. Nos es difícil entender que las relaciones pasan por procesos cíclicos, es decir nacimiento, crecimiento, muerte o altibajos y -como las emociones que se sienten en periodos como estos pueden ser muy intensas- nuestro impulso más fuerte es “pegar la carrera”.

Siempre será nuestra decisión seguir intentándolo y afrontar la crisis como una posibilidad de crecer o terminar la relación pues no sentimos que merecemos eso y queremos otras vivencias. Este es un tema bastante complejo y ni remotamente pretendo proponerlo todo en este artículo, pero si deseo contribuir con un enfoque que me ha sido muy valioso a título personal y también en el apoyo a mis clientes.

Cuando estás en un momento crítico de la relación, te concentras más en aquello que no te gusta de tu pareja, recuerdas todas las características que detestas de él o ella y pasas horas repitiendo estas ideas bien sea en tu mente o conversándolas con otros. Con el tiempo, te vas sintiendo cada vez más lejos de ese ser que en algún momento fue lo mejor de tu vida. A veces esta vivencia es tan intensa que podrías preguntarte cómo es que esta persona cambió tanto, ¿qué se hizo el galán o la hermosa mujer con la que decidiste compartir tu tiempo? Llegan situaciones extremas cuando nos cuesta creer cuan distantes nos sentimos de la persona con quien dormimos al lado.

¿Qué hacer en estos casos? Evidentemente es un tema complejo que tal vez requiera de ayuda externa y procesar las emociones, sin embargo, algo que puede contribuir a mejorar la situación es cambiar el enfoque. Es decir, empieza concentrarte en lo que te gusta de tu pareja, presta atención a las cualidades y características que aprecias de ella. Aquello que admiras, que disfrutas, aquello que te enamoró. Hazlo como un acto de amor, por ti, por la relación (incluso si has decidido que esta acabe). Si repitieras esta actividad con la misma insistencia con la que te has enfocado en lo que no te gusta, te aseguro que te sentirás mucho mejor y tu actitud ante la relación y los retos que enfrentan cambiará.

Nuevamente, no estoy proponiendo que con este ejercicio todos los problemas se solventen, sin embargo, he visto milagros en relaciones donde ambos o por lo menos uno de los miembros dejan de enfocarse en lo que no les gusta.

Entonces, ¿cómo se hace esto? Elabora una lista escrita de: las cosas que te gustan de tu pareja, las buenas experiencias que has vivido con ella y jamás olvidarás, los viajes o momentos de disfrute compartidos que te han enriquecido, los gestos de amor o solidaridad que ha tenido tu pareja contigo. Puede ser que al inicio, te sientes unos minutos al frente de un papel y no logres escribir nada, (es tu mente crítica, ese juez implacable que escondes en ti) pero si continúas intentándolo, seguro que poco a poco irán saliendo lo bueno que esta persona tiene. No en vano la elegiste como compañer@, aunque haya sido por un tiempo.

Verás que en la medida que lo haces, te sentirás mejor y tendrás nuevas perspectivas de la situación. Que Dios te guíe en este recorrido!!!

Autor: Carla Acebey de Sánchez

Mujer, esposa, madre y empresaria. Renacedora profesional, certificada para liderar seminarios del Proyecto Internacional de Autoestima y coach de autoestima, actualmente ejerce como consultora organizacional y facilitadora en talleres, seminarios a grupos y sesiones individuales.