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ARTÍCULOS

El cáncer y las emociones

Hace unos meses una amiga compartió que tenía que hacerse unas quimioterapias pues le habían detectado un cáncer.  Siendo un ser querido para mi, la fui a visitar. Sabiendo todo lo que sé en términos de las emociones, supuse por lo que podría estar pasando. Quería apoyarla y tuvimos una gran conversación. En esta le hable de cómo las situaciones del pasado no resueltas pueden producir enfermedades. Además, le ofrecí mi experiencia por si quería hacer un trabajo personal que acompañe todo su tratamiento médico. Mientras le contaba sobre mi experiencia al respecto, ella una y otra vez asentía. Ella afirmaba que todo cuanto le describía era algo o por lo que había pasado, o por lo que estaba pasando. Se sentía totalmente identificada por lo que decidió recibir mi apoyo y tomar consultas. ¿Quieres conocer el desenlace? continúa leyendo.

Un cáncer pone la vida y emociones de cabeza.

Alguien joven, vital, con hijos pequeños y muchas metas por cumplir muchas veces tiene puestas sus prioridades en cualquier cosa menos en si misma. Los días pueden convertirse en un hacer y hacer para cumplir con tareas y demandas que familia y trabajo exigen. Entonces, viene esta dolencia y hace replantearse todo. El enfrentarse a una enfermedad, que puede sanar, pero con una carga tan fuerte con respecto a la muerte, lo cambia todo.

Los temores y muchas otras emociones quedan a flor de piel. Por eso es tan importante el acompañamiento no sólo de parte de familiares, si no de quien pueda apoyar a manejar sus sentimientos. De pronto la persona, debe ponerse en primer lugar, cuidarse, atenderse y dejar que otros hagan todo eso por ella. Sentirse desvalida, puede ser todo un desafío, sobre todo para aquellas personas que les gusta tener todo bajo control. Sin embargo y aunque sé que para algunos esto debe ser muy difícil de digerir, creo que Dios no se equivoca. Así que aunque algunos puedan ver inicialmente el cáncer como un castigo o muy mala suerte, puede convertirse en una bendición. Ocurre cuando hace despertar a la persona a ver lo que de verdad es valioso.  También cuando se aprende sobre el lugar que se debe ocupar en su propia vida.

Emociones no sanadas causan enfermedades, incluso cáncer.

Mucho se ha hablado e investigado sobre cómo el cuerpo somatiza o expresa emociones o eventos del pasado sin resolver. Tal vez para algunos, no sé si para muchos, lo que expongo a continuación puede ser desconocido. Definitivamente creo y he sido testigo de que cuando se hurga en la vida de la persona, hay una experiencia que ha dejado una huella emocional. Esta luego se traduce en un pensamiento y ese es el que contribuye a producir una dolencia. Por eso, mi sugerencia es que junto al tratamiento que los médicos recomiendan, se haga ese trabajo personal. El objetivo es limpiar el pasado, liberarse de cualquier emoción que haya quedado guardada en el cuerpo, cambiar pensamientos y así contribuir a la sanación física.

Hay un libro antiguo, escrito por Louise Hay donde habla de las causas probables de una dolencia y cual sería el pensamiento a promover. Por supuesto que esto es mucho más profundo que repetir una afirmación una y otra vez. Sin embargo, puede darte una idea de lo que estoy hablando. En el caso del cáncer, dice: “Herida profunda. Rencor que se mantiene por mucho tiempo. Secreto o aflicción profunda que carcome. Carga de odios. Creer que todo es inútil.”

En el caso de mi amiga, cuando le hablé de esto, ella inmediatamente supo cuales eran esos resentimientos que no había podido soltar. Nuestro trabajo se enfocó en estos. Fue un hermoso proceso de transformación y de cerrar con el pasado.

Cáncer superado, persona empoderada.

Afortunadamente mi querida amiga tuvo una detección temprana. Y valga este párrafo para recalcar la importancia de hacerse las pruebas anuales recomendadas. Los médicos enfocados en la prevención y tratamiento del cáncer saben quienes deben hacérselos y cuales son esos exámenes. Hay mucha información y organizaciones destinadas a crear consciencia y apoyar a personas con esta dolencia. Aquí te envío el enlace de una muy activa en Venezuela http://www.senosalud.org/

En este momento, la persona que inspiró este artículo ya ha terminado sus quimios, como las llama y sólo está en un tratamiento final de mantenimiento. ¡Esto es maravilloso!

Adicionalmente, junto a esta sanación física que está experimentando, otro gran regalo es en quién se ha convertido.

Esta mujer está más relajada, se ha dado cuenta que no tiene nada que demostrar, por tanto es mas auténtica en las decisiones que toma. Además confía más en los demás por tanto deja espacio para que otros actúen y controla menos, así sus relaciones son más armoniosas. Se ha vuelto menos rígida con sus seres queridos y si bien educa a sus hijos, los disfruta más pues se ha dado cuenta de lo frágil que puede ser la vida. Sobre todo, se ha dado cuenta de lo que es realmente importante, por tanto disfruta y acepta más lo que ocurre y se enoja menos. Y por si fuera poco, decidió que quiere crear una fundación para ayudar a otras personas con vivencias similares. Se reencontró con su pasión: ayudar. En fin, esta mujer ahora es más feliz y se siente más plena. ¡Bien por ti querida!

 

Autor: Carla Acebey de Sánchez

Mujer, esposa, madre y empresaria. Renacedora profesional, certificada para liderar seminarios del Proyecto Internacional de Autoestima y coach de autoestima, actualmente ejerce como consultora organizacional y facilitadora en talleres, seminarios a grupos y sesiones individuales.