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Reconciliándonos con nuestra madre

Si quieres una vida feliz, es preciso hacer las paces con tu madre y tu padre

La huella que nuestra madre ha dejado en nuestra vida es muy importante, en algunos casos definitiva. Somos lo que somos en buena parte por aquello que vivimos con mamá. Su influencia está en todas las áreas de nuestra existencia. Incluso si físicamente mamá no está presente, la experiencia con ella sigue impactándonos. Si lo vivido fue bueno, es un regalo. Sin embargo en la mayoría de los casos hay algo que hubiésemos deseado fuese mejor.

En mis talleres y a mi consulta han venido personas intentando mejorar sus relaciones amorosas, prosperidad, desempeño laboral e incluso su salud. El trabajo básico es revisar la experiencia vivida en la primera infancia. Por supuesto eso incluye a repasar la relación con mamá. Y de eso se trata este artículo, de ayudarte a reconciliarte con esa figura y el pasado que hayan podido tener. Así que si este es tu tema, sigue leyendo.

El amor que recibiste de tu madre.

En mi trabajo, cuando abordamos este tema, en muchos casos, las personas dicen que su mamá no las quería. Eso definitivamente deja una huella negativa en la valía de la persona. Entonces mi tarea consiste por una parte en ayudar a perdonar el pasado y por otra parte re-encuadrar la interpretación que le dieron a lo vivido. Me explico un poco más, en muy pocos casos ciertamente una madre no quiere a su hijo, bien sea porque está enferma mental, física o emocionalmente. Lo que en general ocurre es que estaban tan ocupada con su vida, las dificultades, etc. que no tenía una manera efectiva de mostrar ese amor.

Entonces yo les pregunto: ¿De qué forma te quería? y los ayudo a hurgar en su pasado para recordar experiencias. Los interrogo por ejemplo diciéndoles ¿Te preparaba la comida que te gustaba? ¿Te llevaba a la escuela? ¿Se sentaba a hacer las tareas contigo? ¿Te acompañaba a jugar en el parque? Así la persona puede cambiar esa vieja y dañina idea y ver una realidad más amplia.

Como niños, teníamos una expectativa de la forma como queríamos recibir el amor de mamá. Generalmente deseábamos que fuese expresado en forma de afecto físico o palabras amorosas. Sin embargo, bien sea por las circunstancias que vivían o por las mismas experiencias de la madre, ella no podía corresponder. Cuando reconsideramos lo vivido mucho cambia si en lugar de pensar que mamá no te quería, concluyes que la forma como querías recibir el amor de tu madre no es la misma como ella sabía darlo.

Perdonar a mamá.

Lo ocurrido con mamá te ha traído hasta aquí, lo bueno y aquello que no te gusta. Si estás con vida y sintiéndote bien, aunque hayan cosas por mejorar, estas en un buen lugar.  Puede ser que queden heridas o reclamos con respecto a ese pasado, pero la verdad es que ya pasó. No puedes cambiar la experiencia, puedes sanar las heridas que te dejó lo vivido y así sentirte en paz. También puedes cambiar la forma como lo interpretaste y transformar algunos pensamientos que se quedaron en ti como consecuencia.

Si guardas algún tipo de resentimiento con tu madre, te invito a que revises un poco su historia. Muchos de nuestros padres vienen de la orfandad, la pobreza e incluso guerras o conflicto. Entonces con esas referencias, su vida se enfocaba más en sobrevivir que en amar.

Hay un dicho popular que dice: nadie da de lo que no tiene. Se refiere a que inconscientemente, perpetuamos la forma de recibir el afecto en la familia y de educar, haciendo lo mismo. Incluso golpes y descalificaciones, pudieron ser el único modelo que tu madre conoció. Y si no hizo un trabajo de consciencia, difícilmente va a poder hacerlo distinto. A tu mamá la modeló lo que vivió de niña y también todas sus heridas.

Creo que cuando miras desde esa óptica, hay un poco más de aceptación de ese pasado. Usualmente hay una parte de nosotros que sabe que mamá lo hizo lo mejor que pudo. Sin embargo, esto es a nivel intelectual. La otra tarea es soltar el dolor que pudiera estar  guardado en ti. Ese es un trabajo emocional que puedes intentar hacer por ti misma(o) y si ves que no puedes superarlo, busca ayuda.

Recomendación final, carta de cierre para tu madre:

Tú podrías decir que lo vivido con tu mamá ya no te afecta, podrías mudarte a Australia para alejarte de su influencia, pero créeme tu pasado con ella y las conclusiones que sacaste al respecto te acompañarán el resto de tu existencia. A no ser que hagas un trabajo que te permita cerrar ese pasado. Así que verdaderamente te invito a reconciliarte con este ser, a agradecerle lo que te dió y también agradecer aquello que no te dió porque eso dejó una ganancia en ti.

Si no sabes como hacer un cierre con tu madre, te invito a entrar en el enlace y allí hay un modelo de una carta que puedes hacerle. Tienes en ese artículo toda una explicación que te resultará muy valiosa.

Tu vida será mucho mejor, una vez que te hayas reconciliado con tu madre. Ojalá lo hagas.

 

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Autor: Carla Acebey de Sánchez

Mujer, esposa, madre y empresaria. Renacedora profesional, certificada para liderar seminarios del Proyecto Internacional de Autoestima y coach de autoestima, actualmente ejerce como consultora organizacional y facilitadora en talleres, seminarios a grupos y sesiones individuales.