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El poder de los abrazos

Los abrazos son sanadores

Para quienes nos gusta abrazar estas son sólo buenas noticias. Para quienes tienen un poco de dificultad en ofrecer abrazos, tal vez con la información que te comparto en este artículo quieras intentarlo un poco más. Descubre aquí los muchos beneficios de regalar abrazos.

Somos seres sociales.

El ser humano está hecho para vivir en conexión con los demás. No somos islas y el contacto con otros es necesario, pues nos hace tener sentido de pertenencia. Sabernos parte de un grupo trae gran beneficio, pero también, sentir que somos valiosos para alguien más en ese grupo, refuerza nuestro amor propio.

Esto es tan significativo, que sin darnos cuenta hay procesos químicos que ocurren en nuestro cuerpo como resultado de nuestras relaciones interpersonales.

Por ejemplo, es bien sabido que las endorfinas se producen entre otras cosas cuando hacemos alguna actividad en equipo. Esta sustancia es responsable de nuestra sensación de bienestar. Por tanto: un juego en equipo, una tarea en grupo en la escuela o en la oficina, te hace bien.

Adicionalmente, la serotonina, se eleva cuando te sientes importante. Este químico contribuye con la sensación de felicidad. Hay varias formas como se produce la serotonina en nuestro cuerpo, pero en cuanto al tema que nos ocupa, es valioso estar relacionado con otras personas y sentir que en ese grupo eres relevante.

Los abrazos disparan la hormona del amor.

Es impresionante la sabiduría que posee nuestro cuerpo. Cada vez hay más estudios que describen procesos de los cuales nosotros ni siquiera estamos al tanto. Sin embargo, aunque no conozcas el mecanismo a través del cual se produce este neurotransmisor, simplemente te sientes bien.

Me refiero a la oxitocina. Esta también es conocida como la hormona del abrazo o los vínculos emocionales. Para producirla, el contacto físico es indispensable. Se produce en primera instancia en los cuerpos de la madre y el bebé en el momento del nacimiento, cuando hay el primer contacto una vez el bebé sale del útero. Si eres madre sabes de lo que estoy hablando, es un momento irrepetible donde sientes que tu hijo(a) y tú estarán unidos por siempre.

Posteriormente, este químico sigue produciéndose en la medida en que te relacionas con otros y hay contacto físico. Los abrazos te hacen sentir bien y esto es un indicativo de que debes hacerlo con frecuencia, tanto como te sea posible.

¿Qué hago si no sé abrazar?

Hay algunas personas que han crecido en familias que no son «toconas» como digo yo, es decir que el contacto físico no era usual. Si ese es tu caso, te sugiero cambiar. Fue un viejo condicionamiento que puedes decidir dejar atrás si quieres ser más feliz. Seguro que te sientes incómoda(o) al dar o recibir un abrazo. Como algunos me han contado, tal vez tu cuerpo se ponga muy rígido y no sabes dónde poner los brazos.

Te tengo buenas noticias, eso puede ser distinto. Nuestro cuerpo tiene memoria celular, es decir que guardamos recuerdos en toda nuestra anatomía. Pero estos pueden ser sustituidos con nuevas costumbres. Algunos expertos sugieren que en 21 días practicando abrazar ya adquieres el hábito. Para ello debes superar la incomodidad inicial del momento. Te propongo que le pidas a alguien de confianza que te ayude a acostumbrarte. Si tienes hijos pequeños, son los mejores maestros para enseñarte. Además, un buen amigo, una hermana o un ser querido pueden ser un excelente aliado.

Conoce los beneficios de los abrazos.

A veces es difícil enunciar todo lo que puedes llegar a sentir con esta forma de contacto, sin embargo, aquí te pongo algunos de los efectos de regalar abrazos.

.- En cuando a la parte fisiológica: mejora el sistema inmunológico, reduce la presión arterial. Por otra parte, le hace bien a nuestra parte cardiovascular y ayuda a relajar los músculos.

.- Desde el punto de vista emocional: ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad pues produce una rica sensación de seguridad y protección. Tanto quien da, como quien recibe el abrazo abre su corazón para darle cabida al otro. Por tanto, esa relación se fortalece.

.- Ayuda a nuestra autoestima: Si bien la parte emocional incluye nuestra autoestima, esto en mi opinión merece punto a parte. Cuando ofreces un abrazo, sin palabras le estas diciendo a la otra persona te quiero o eres importante para mí, o gracias por estar en mi vida. Todo eso refuerza el sentido de valía de la otra persona, pero también el tuyo, porque generalmente la respuesta a esta acción es el reconocimiento de la otra persona hacia ti. Entonces esto se vuelve lo que llamo un círculo virtuoso.

.- Se comparte buena energía. Si bien la parte energética no la podemos ver, se puede sentir. Cuando damos un abrazo, regularmente sentimos amor, gratitud, alegría y eso también es lo que compartimos. Hay una alta vibración que proviene de esas emociones y esta onda también se comparte con el otro. Por otra parte, si alguna de las personas o ambas están en dolor, ese abrazo de consuelo o de perdón puede ayudar a elevar esa baja vibración y dará lugar a una sensación de mayor bienestar.

Como dije al principio, si te es fácil abrazar, este artículo te invita a seguir haciéndolo. Y si ese no es tu hábito, espero todo lo que hayas leído te motiven y conectar con el poder de los abrazos. ¡Vamos!, inténtalo y verás lo bien que te sentirás.

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Autor: Carla Acebey de Sánchez

Mujer, esposa, madre y empresaria. Renacedora profesional, certificada para liderar seminarios del Proyecto Internacional de Autoestima y coach de autoestima, actualmente ejerce como consultora organizacional y facilitadora en talleres, seminarios a grupos y sesiones individuales.