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¿Cómo curar una herida emocional?

¿Sabes qué hacer cuando tienes una herida emocional?

Cuando nos cortamos o caemos, surge una herida que debemos curar. Cuando el raspón es físico, nuestro cuerpo en general sabe cómo hacer que cicatrice, aún cuando hay cosas que podemos hacer para acelerar ese proceso natural de curación. Quiero usar esta experiencia como un símil para ayudar a que también sanemos nuestras heridas emocionales. Éstas -dependiendo de la actitud que asumamos- pueden ser superadas de forma más rápida.

1.- Con la herida viene el dolor.

Así como cuando nos rompemos hay dolor físico, en una traición, alguna descalificación o insulto, se abre una herida emocional.

Es normal sentir dolor y rabia en esos momentos y es bueno darnos el permiso de experimentar esas sensaciones. Sin embargo, hay dos cosas a considerar:

.- Lo que sientes es tuyo, hazte responsable. Aunque tu rabia o tristeza provengan de una experiencia con un tercero, tus emociones son tuyas. Es preciso hacerte responsable y no creer que alguien te hace sentir de determinada manera. Si crees que los demás tienen el poder de hacerte sentir de alguna forma, te has vuelto una víctima de las personas y circunstancias y no la dueña de tu vida. Eso retrasa cualquier proceso para curar heridas.

.- Cuando sientes una emoción, como la rabia, no significa que tengas que vaciar esto en otra persona. A veces lo que sentimos es muy incómodo y no sabemos qué hacer con ello. Entonces lo volcamos en otra persona, como una forma de sacarlo de nosotros y sentir alivio temporal. Pero al mismo tiempo estamos dañando otra relaciones y haciendo nuestro entorno más complejo. Aprende sobre inteligencia emocional para que estas sensaciones no te dominen.

¿Te dominan tus emociones?

Así como una mamá consuela a su hijo que se ha raspado la rodilla al caer de la bicicleta, mientras sangra y llora, eres tú quien debe encargarse ahora de consolarte en medio de ese dolor. Entonces, es bueno que seas gentil y te trates con amor, haciendo por ti cosas que puedan reconfortarte, por ejemplo servirte un té rico, darte un baño más largo. También si te es posible, regálate un masaje, una día en la playa o una caminata en un lugar que te de paz.

2.- Usar un antibiótico o crema para curar más rápido la herida.

Dependiendo de la profundidad de la herida son los cuidados que debemos tener. Si hay riesgo de infección, hay que usar un antibiótico. También hay otros recursos para ayudar a que la herida sane mejor.

En el caso de una herida emocional, el mejor recurso es el perdón. Pero no el que nos han enseñado en algunas religiones, se donde tú “tan buena(o)” perdonas la ofensa del otro “malvado” y lo absuelves, pero que no lo vuelva a hacer. Este proceso de perdón es más profundo, significa deshacerte de las emociones y quedarte con el aprendizaje. Incluye también reconocer que has tenido una contribución en el resultado final, es decir esa herida que tienes abierta. El perdón no ocurre de la noche a la mañana, pero cuando lo haces bien, aprendes mucho y por tanto evitas repetir dolorosas experiencias.

A continuación te dejo un artículo que habla más al respecto.

Perdonar para cerrar ciclos y crear algo mejor

3.- Cuando la herida empieza a cicatrizar, pica y quieres rascarla.

En la medida en que el proceso físico de curarse la herida ocurre, empieza una comezón. Es muy molesto ese escozor y te provoca arrancarte la costra para aliviarlo. Sólo que si lo haces, el proceso comienza de nuevo, es decir otra vez sangre y esperar a que salga otra costra. Esto puede ocurrir varias veces, haciendo que el sanar esa herida se alargue.

Haciendo la comparación con lo que ocurre con nuestras heridas emocionales, rascarse es volver a recrear una y otra vez en nuestra mente lo ocurrido. Esto sólo agrega más dolor y evita que superemos la experiencia. Tu mente una y otra vez querrá regresar a lo vivido, inventar formas distintas de reaccionar o palabras que debiste decir. Mientras más recreas eso, de esa forma, sólo estas desperdiciando tiempo y energía porque no puedes cambiar el pasado. Entonces debes tener disciplina para que aun cuando tu mente quiera regresar a ese episodio, elijas conscientemente cambiar tu enfoque y mirar otra cosa. Es decir, en esos momentos, decides poner tu atención en cualquier otra cosa: hacer una receta, leer, ver una película o hacer ejercicios.

4.- Luego de curar la herida, sólo queda la cicatriz.

Luego de que el proceso de cura ocurre, sólo queda una marca, a veces mínima o imperceptible. Lo que debe quedar luego de sanar una herida emocional es el aprendizaje, la experiencia.

Cuando miras tu cicatriz o alguien te pregunta por ella dices: ahhh sí, fue cuando me tropecé y caí. Cuando recuerdas una herida emocional, si la has superado bien, ojalá que digas: ahhh sí, esto fue cuando no sabía poner límites; por ejemplo. Es decir, que lo que recuerdas es tu lección sobre lo vivido pero no hay ninguna emoción que acompañe a esa antigua herida.

Si estás intentando superar una herida emocional, espero que mis recomendaciones puedan ayudarte. Eres más fuerte de lo que crees y tu cuerpo es más sabio de lo que imaginas. Si aún así tienes dudas o no sabes cómo sanar, busca ayuda profesional.

Autor: Carla Acebey de Sánchez

Mujer, esposa, madre y empresaria. Renacedora profesional, certificada para liderar seminarios del Proyecto Internacional de Autoestima y coach de autoestima, actualmente ejerce como consultora organizacional y facilitadora en talleres, seminarios a grupos y sesiones individuales.